Sarcosuchus (cocodrilo carnívoro), comúnmente llamado SuperCroc, es un género extinto de cocodrilomorfo neosuquio que vivió durante el período Cretácico de la Era Mesozoica, hace aproximadamente 110 millones de años, en África y América del Sur. Se conocen dos especies, Sarcosuchus imperator y Sarcosuchus hartti.
Sarcosuchus fue descubierto por primera vez en 1947 por el paleontólogo francés Félix de Lapparent, quien encontró algunos de sus dientes cónicos, sus vértebras y las escamas de un pie.
La longitud total del cuerpo de un cocodrilo corresponde a aproximadamente 8 veces el largo de su cráneo. Siendo que el cráneo del sarcosuco llegó a alcanzar hasta 1,80 m de longitud, se deduce que su tamaño total debió alcanzar aproximadamente los 11.5 m de largo. El cuerpo de los cocodrilos tiene básicamente la misma constitución sin importar la especie, de modo que habiendo obtenido el largo del ejemplar, puede deducirse su peso: aproximadamente unas 10 toneladas. Estudiando a diversas especies de cocodrilos, se logró suponer que los sarcosucos podían ejercer con sus mandíbulas una fuerza de más de 8 toneladas al cerrar la mordida. Análisis realizados con modelos biomecánicos de los cráneos de Sarcosuchus, Deinosuchus y Purussaurus han indicado que estos dos últimos pudieron haber sido capaces de realizar la maniobra conocida como "giro de la muerte", que es usada por los crocodilianos actuales para subyugar y desmembrar a sus presas, mientras que el cráneo de Sarcosuchus resultaba demasiado estrecho como para soportar las tensiones asociadas a dicha actividad.
Medía cerca de 12 metros de largo, tenía escamas de 30 cm de largo, pesaba alrededor de 8.000 kilos y su mandíbula medía 1,80 metros de largo. A diferencia de los cráneos de otros cocodrilos, el de Sarcosuchus se ensancha hacia la parte delantera. Se alimentaba de peces y pequeños y medianos dinosaurios que atrapaba en los cursos del agua. Su morfología era similar a la de los gaviales actuales. Sus ojos estaban en la parte superior del cráneo, lo que le permitía ocultarse debajo del agua. Los científicos estiman que el cocodrilo llegaba a su tamaño adulto a la edad de 50 o 60 años, por el estudio de sus escamas. Poseía una ampolla nasal, con una cavidad situada al final de sus mandíbulas. Se supone que por esta ampolla el animal tenía una buena capacidad olfativa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario